Capítulo 5 de 20 9 secciones 8 min

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Por qué a ti te contesta mal y a tu compañero bien

No es suerte y no es que él sepa un truco secreto. Son tres cosas concretas, y las tres se arreglan.

Casi siempre son tres cosas. Le falta contexto, porque no sabe nada de tu empresa ni de tu situación salvo lo que le escribas. La conversación se hizo tan larga que lo del principio ya no le cabe en lo que alcanza a mirar. O la pregunta no dice qué sería una buena respuesta, así que te da la más genérica posible. Las tres se arreglan sin saber nada técnico 🎯

La escena

Tu compañero de trabajo enseña en la reunión un correo que le escribió la IA y todos dicen qué bueno. Tú lo intentaste el martes, te salió algo con sabor a folleto, y concluiste que esto no era para ti.

No fue suerte y no hay un truco secreto. Casi siempre son tres cosas, y ninguna es técnica 🙂

Uno. No sabe nada de ti

Esta es la más grande y la más fácil de arreglar.

El modelo no sabe en qué trabajas, cómo se llama tu empresa, quién es el cliente, qué le prometiste la semana pasada ni por qué el tema es delicado. No tiene ni idea. Lo único que sabe de tu situación es lo que acabas de escribir en la caja.

Entonces cuando pides "escríbeme un correo para un cliente molesto", el modelo tiene que rellenar todo lo que no dijiste: qué pasó, qué tan molesto, qué relación tienen, qué le puedes ofrecer. Y lo rellena con el promedio de todos los correos a clientes molestos que existen en internet.

Por eso te sale genérico. No es que escriba mal: es que le pediste que adivinara 😅

Compara:

Lo que sale flojoLo que sale bien
"Escríbeme un correo para un cliente molesto" "Un cliente pidió 200 unidades para el 12, le llegaron 140 y el resto llega el 19. Es cliente desde hace tres años y compra todos los meses. Escríbele un correo corto, sin excusas largas, que diga qué pasó y qué le ofrezco. Trátalo de usted."

No es que el segundo esté "mejor escrito". Es que el segundo trae la información que el primero le obligaba a inventar 🔑

Dos. La conversación se hizo demasiado larga (la ventana de contexto)

El modelo mira una cantidad limitada de texto a la vez. Todo lo que llevan escrito los dos tiene que caber ahí dentro, y cuando ya no cabe, lo más viejo se va quedando fuera.

Por eso pasa esto que seguro te pasó: llevas media hora conversando, todo iba bien, y de pronto el modelo se contradice o se olvida de algo que quedó clarísimo al principio. No se distrajo ni se cansó. Simplemente ya no lo está mirando.

La solución es de sentido común: cuando la cosa se pone rara, no insistas. Abre una conversación nueva y empieza pegando un resumen corto de lo que importaba. Recuperas el hilo en un mensaje 📜

Tres. No le dijiste qué sería una buena respuesta

Esta es la más sutil y la que más separa a tu compañero de ti.

Si pides "hazme un resumen de esto", el modelo no sabe si quieres tres líneas para WhatsApp o una página para el directorio. Si pides "dame ideas", no sabe si quieres diez rápidas o tres pensadas. Si pides "mejora este texto", no sabe si mejorar es acortarlo, hacerlo más formal o quitarle la palabrería.

Ante la duda, te da lo del medio. Y lo del medio casi nunca es lo que necesitabas.

Tres cosas que cambian el resultado más que cualquier otra:

  • Para quién es. "Para mi jefa, que odia los rodeos" produce algo distinto que "para un cliente nuevo".
  • Qué tan largo. Dilo en palabras o en líneas, no en "breve".
  • Un ejemplo de lo que te gusta. Pegarle un texto tuyo anterior y decir "en este tono" vale más que tres párrafos explicando el tono.

Y una cuarta que sirve solo cuando hay que razonar, no cuando hay que redactar: pedirle que lo piense por partes antes de contestar. En un cálculo con varios pasos, o en una comparación de tres opciones, decirle "ve por partes y muéstrame el razonamiento" cambia bastante el resultado, porque lo obliga a escribir los pasos intermedios en vez de saltar a la conclusión.

A eso le dicen cadena de pensamiento, o chain of thought, y es de las pocas cosas de las que se habla mucho que además funciona. Ojo con lo que no arregla: los pasos que escribe suenan a razonamiento y siguen siendo texto continuado, así que puede llegar con mucho orden a una conclusión equivocada 🧠

Lo que no ayuda, aunque se dice mucho

Ser amable o mandón no cambia gran cosa. Decirle "eres un experto en marketing con veinte años de experiencia" ayuda mucho menos de lo que se cree, y desde luego mucho menos que darle el contexto real de tu caso.

Y esta es importante: pedirle que sea creativo no arregla que le falte información. Si no sabe qué pasó con tu cliente, ser creativo solo significa inventar con más adorno 🙃

Las tres causas de que una respuesta salga mala: falta contexto, la conversación es demasiado larga, o no se dijo qué sería una buena respuesta
Las tres, en orden de frecuencia. Casi siempre es la primera, y casi siempre se arregla escribiendo tres frases más antes de pedir.

El resumen de todo esto en una frase

Tu compañero no sabe más de IA que tú. Lo que hace es escribir más antes de pedir. Le cuenta la situación, dice para quién es y le pega un ejemplo.

Y eso conecta con lo del capítulo anterior: el modelo rinde cuando trabaja sobre material que tú le diste, no cuando lo saca de su memoria. Acá pasa lo mismo con tu situación 🐣

Practica 💪

1. Arregla este pedido

"Hazme una propuesta comercial." Añádele lo mínimo para que salga algo usable.

Tres cosas: para quién, qué le vendes y qué pasó antes.

Por ejemplo: "Propuesta para una clínica dental de Lima, ocho personas. Me pidieron automatizar la confirmación de citas por WhatsApp, hoy lo hace la recepcionista a mano. Ya tuvimos una reunión y les preocupa que el paciente sienta que le escribe un robot. Máximo una página."

No es más largo por gusto. Cada frase que agregaste es una cosa que el modelo ya no tiene que inventarse.

2. La conversación que se puso rara

Llevas cuarenta mensajes armando un plan. De pronto propone algo que ya habían descartado en el mensaje cinco. ¿Qué haces?

No insistas ni le reclames: abre una conversación nueva y empieza pegando un resumen de lo acordado.

Y hay algo que se puede aprovechar: pídele a la conversación vieja que te haga ese resumen antes de cerrarla. Lo que tenga a mano lo resume bien, y lo pegas en la nueva.

Reclamarle no sirve porque no se le olvidó: simplemente ya no lo está mirando.

3. Lo que no arregla nada

Tu compañero te dice que le pongas "eres un consultor senior con 20 años de experiencia en retail" al principio de todo. ¿Cuánto ayuda?

Poco, y muchísimo menos que contarle tu caso.

Ayuda algo en el tono y en el vocabulario. Pero si no sabe qué vendes, a quién y qué pasó, ser consultor senior solo significa inventar con vocabulario de consultor senior.

Prueba a hacerlo al revés una vez: quítale el papel y ponle tres frases de contexto real. La diferencia no se parece.

4. El ejemplo vale más que la explicación

Quieres que escriba como escribes tú. ¿Le explicas tu estilo o le pegas algo tuyo?

Le pegas algo tuyo. Dos o tres textos que te gusten, y le dices "escribe en este tono".

Explicar un estilo es dificilísimo hasta para una persona. "Cercano pero profesional, sin ser informal" describe cien estilos distintos. Un ejemplo describe uno solo.

Y esto conecta con lo del capítulo anterior: cuando le das material, trabaja sobre algo concreto en vez de sobre el promedio de internet.

5. Demasiado corto o demasiado largo

Le pides un resumen "breve" y te da dos páginas. Se lo pides "más breve" y te da media. ¿Qué falló?

"Breve" no es una medida. Es una opinión, y la suya no es la tuya.

Dilo en palabras, en líneas o en párrafos: "en 80 palabras", "en tres viñetas", "que quepa en un WhatsApp". Con eso acierta a la primera.

Sirve para todo lo demás igual: en vez de "formal" di "trátalo de usted"; en vez de "profesional" di "sin emojis y sin signos de exclamación".

6. Tu pedido de verdad

Piensa en la última vez que te dio algo flojo. Sin volver a mirarlo: ¿le habías dicho para quién era, qué tan largo, y le habías enseñado un ejemplo?

Casi seguro que no las tres. Y si es así, no fue la herramienta.

Este ejercicio cierra el capítulo porque es el que de verdad cambia cómo la usas. La diferencia entre tu compañero y tú no es un truco: es que él escribe más antes de pedir 🐣

Lo que te llevas

  • No sabe nada de tu caso salvo lo que escribas. Lo que no le cuentes, se lo inventa.
  • Las conversaciones largas pierden el principio. Empieza de nuevo con un resumen.
  • Dile para quién es, qué tan largo y enséñale un ejemplo.
  • Los papeles rimbombantes ayudan poco. El contexto de verdad ayuda muchísimo.

Comprueba que se entendió

Comprueba que lo tienes

Llevas veinte mensajes conversando sobre un proyecto y de pronto el modelo empieza a contradecir cosas que quedaron claras al principio. ¿Qué pasó?

  • Lo más viejo de la conversación se fue quedando fuera de lo que alcanza a mirar
  • El modelo se cansó y hay que reiniciarlo
  • Alguien más está usando la misma cuenta
  • Se actualizó el modelo a mitad de la charla

Ahora que sabes manejarla, toca la pregunta incómoda: qué puede y qué no puede hacer esto de verdad, hoy, sin promesas 🐥

Los términos que salen en este capítulo

Están todos en el glosario de IA, con su definición corta.

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Instagram y TikTok no dejan compartir enlaces desde la web: esos dos copian la URL para que la pegues en tu historia.

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